Alimentos funcionales, inmunidad y obesidad

Los probióticos son microrganismos vivos  con efectos saludables para el organismo. Se encuentran naturalmente en la leche materna, como suplementos en las farmacias y se añaden a algunos alimentos como el yogur.

Son médicamente seguros. No son sustancias nutritivas. Estos microrganismos benefician el sistema inmune y reducen la severidad y frecuencia de enfermedades intestinales y respiratorias, redundan en menor uso de medicamentos para tos o resfriado entre niños y adultos, menos días de ausentismo escolar y laboral respectivamente.

El buen estado del sistema inmune es fundamental para afrontar procesos infecciosos. Depende, en parte, de la alimentación. Nutrientes específicos de los alimentos como proteínas, vitaminas C, vitamina A y E, minerales como hierro y selenio, hacen su labor respecto a la producción de anticuerpos, células responsables de enfrentar enfermedades y, por tanto, de la actividad inmunológica.Además de estas sustancias nutritivas, numerosas cepas de probióticos han mostrado reforzar la salud inmunitaria.

Muchos factores alteran la presencia de la flora bacteriana natural del intestino: las enfermedades, los antibióticos, el estrés, la contaminación, la alimentación y la edad.

Para lograr el equilibrio bacteriano y los efectos saludables, los probióticos deben ingerirse en la cantidad o números adecuados y de forma regular. Además del beneficio al tracto gastrointestinal en que actúan reconstituyendo la flora intestinal, mejorando la digestión, aliviando enfermedad intestinal inflamatoria o colitis, estreñimiento y diarreas por rotavirus, diarrea del viajero, malabsorción de lactosa.
Los probióticos también ayudan a reconstruir la flora vaginal, a mejorar respuesta inmunológica en algunas dermatitis atópicas, entre otros beneficios ayudan a mejorar la absorción de calcio, a enfrentar el envejecimiento y las reacciones desfavorables de la quimioterapia y de radiaciones.
Todos estos efectos positivos sobre la salud han sido ampliamente demostrados por investigaciones científicas.
Ante el incremento vertiginoso de obesidad y diabetes, se ha estudiado la flora intestinal de obesos demostrando que la composición de las bacterias intestinales difiere tanto entre ratones como entre humanos obesos y delgados, por tanto, la regulación de la composición bacteriana a nivel del intestino ofrece una alternativa para el tratamiento de obesidad y diabetes.
Contribuye a la digestión de alimentos, a mejor aprovechamiento energético, a disminuir la resistencia a la insulina.
Decídase a comer más alimentos ricos en fibra y con probióticos. Los probióticos necesitan de la ayuda de los prebióticos para cumplir con su función.Prebióticos son componentes alimenticios, un tipo de fibra por ejemplo inulina y lactulosa, que estimulan la colonización o el crecimiento de las bacterias benéficas en el intestino.Están presentes naturalmente en la leche materna, frutas, miel, cebollas, ajos y otros grupos de verduras.
Hace muchos años la industria los añadió a productos infantiles y a leche. A esta asociación entre probióticos y prebióticos se le llama “simbiótico” y a los alimentos a los que se les añaden sustancias benéficas para la salud se les denominan alimentos funcionales.
Finalizo con una frase de Lynn Margulis (1938-2011): “La vida es una unión simbiótica y cooperativa que permite triunfar a los que se asocian”.
mjgonzalez@clinicavidasaludable.com
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