Cuidado con la sal oculta

El principal componente de la sal de mesa es el sodio, elemento indispensable para la vida y la salud. Participa en muchas funciones como el equilibrio de líquidos en el cuerpo, regulación de la presión arterial, transmisión de impulsos nerviosos, contracción muscular y otras.

Pero, si se consume en exceso se vuelve un riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares como hipertensión arterial, tener un infarto o un accidente cerebrovascular.

Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de enfermedad y muerte, constituyen un problema de salud pública en Nicaragua y el mundo. Por esta razón, la Organización Mundial de la Salud (OMS) decidió hacer acciones a todo nivel para estimular a las personas a consumir menos sal-sodio en su alimentación y es así que se instauró la celebración de la semana de concientización sobre el consumo de sal, que se celebra del 11 al 17 de marzo.

Este año el lema es “Cuidado con la sal oculta”.

No solo la sal de mesa aporta sodio, algunos alimentos lo contienen naturalmente como la leche, apio, remolacha, huevos, a otros se les añade como ingrediente de preparación o conservante, principalmente a los que son procesados como embutidos, quesos, aderezos, salsas, sopas deshidratadas, cubos sazonadores, chips o boquitas, cereales, pan, galletas, reposterías, jugos y refrescos industrializados y gaseosas, aunque no tengan sabor salado pueden aportar grandes cantidades de sodio.

Por eso queremos llamar su atención sobre la sal oculta en los alimentos procesados y recomendarle lo siguiente:

-Consuma alimentos naturales, evite los procesados, por ejemplo: prefiera elote a maíz en lata, atún fresco a enlatado, avena en hojuelas, pinolillo o semilla de jícaro o cebada en grano a cereales industrializados.

-Use condimentos naturales para sazonar sus alimentos: ajo, cebolla, tomate, chiltoma, culantro, hierba buena, achiote, comino, pimienta, mostaza en grano, tomillo, perejil, albahaca, cúrcuma, paprika, salvia, romero, canela, pimienta de chapa y otros. Evite salsa de tomate, de soya, inglesa, aderezos, consomé deshidratados y similares.

-Disminuya la sal en la preparación de alimentos, no lleve salero a la mesa.-Lea las etiquetas nutricionales, el porcentaje de sodio debe ser menor de diez por ciento por porción, mejor si es menos del cinco por ciento.

-Consuma vegetales sin almidón y frutas en su forma natural, son fuente de potasio, ayudan a controlar la presión arterial y a prevenir enfermedades cardíacas.

La cantidad de sodio recomendada a consumir para todas las personas es entre 2,000 y 2,400 miligramos al día. Si es mayor de 51 años, padece hipertensión, diabetes, enfermedad renal o cardíaca, debe reducir el consumo de sodio a 1,500 miligramos al día.

Esa cantidad puede cubrirse con el aporte de sodio contenido naturalmente en los alimentos.

Cuando se acostumbra a consumir productos enlatados, procesados industrialmente, embutidos, refrescos y condimentos artificiales y se añade sal a las frutas y comidas en general, se excede la cifra recomendada hasta 4, 6 o 10 veces más.

Una cucharadita de sal de cinco gramos, contiene 400 miligramos de sodio, la OMS recomienda que limitemos diariamente el consumo de sal a esa cantidad para prevenir enfermedades.

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