Propiedades médicas del aceite de coco

El aceite de coco contiene grasa saturada. Los ácidos grasos que la conforman son de cadena media, lo que permite que sean digeridos, absorbidos y metabolizados diferente que los ácidos grasos de cadena larga contenidos en otros aceites como el de soya, girasol, canola, ajonjolí o maíz, el cuerpo demora un poco más de tiempo en utilizarlos.

No contiene ácidos grasos esenciales, indispensables para el cuerpo.

La energía que aporta está disponible rápidamente lo que, según los promotores de su consumo, acelera el metabolismo. Por esa característica el aceite de coco se emplea como ingrediente en la preparación de fórmulas nutritivas para alimentación especial, esto ha despertado interés para otros usos, incluso para productos destinados al tratamiento de obesidad.

Hay quienes lo recomiendan para acelerar el metabolismo, controlar peso corporal, perder grasa abdominal, disminuir colesterol total en sangre e incrementar colesterol bueno.

Le atribuyen protección para el sistema inmune porque contiene ácido láurico, cáprico y caprílico, se supone le confieren propiedades antimicrobianas, antibacterianas, antivirales y antihongos.

Si es procesado en frío, contiene polifenoles, también es rico en vitamina E, antioxidante, se pierden si el de aceite de coco se somete a calor, si se usa para cocinar.Se le adjudican muchos beneficios pero la mayoría son testimonios, hace falta base científica.
MedlinePlus, el sitio web de los Institutos Nacionales de la Salud de los Estados Unidos, publica que “la Base Exhaustiva de Datos de Medicamentos Naturales”, clasifica la eficacia, basada en evidencia científica, de acuerdo con la siguiente escala: Eficaz, Probablemente Eficaz, Posiblemente Eficaz, Posiblemente Ineficaz, Probablemente Ineficaz, Ineficaz, e Insuficiente Evidencia para hacer una determinación.

El aceite de coco según la escala está clasificado como Insuficiente Evidencia para: obesidad, colesterol alto, diabetes, fatiga crónica, síndrome del intestino irritable, trastornos de la tiroides y otras afecciones.

Se necesitan más pruebas para calificar el aceite de coco para estos usos.

El consumo de grasa saturada se asocia con formación de placa en las arterias y con el consecuente riesgo de enfermedades cardiovasculares e infartos.

La Asociación Americana del Corazón no incluye el aceite de coco, entre los que aconseja usar, más bien indica que “los aceites tropicales, como el de palma y el de coco al ser altos en grasas saturadas, conllevan a posibles enfermedades del corazón”.

Por su parte, la Asociación Americana de Bariatría, la especialidad en el manejo de la obesidad, y otras asociaciones médicas que son referentes en estos temas de salud y nutrición no han avalado los beneficios del aceite de coco antes mencionados.

Todos coinciden en que hacen falta estudios de confiabilidad científica y recomiendan que lo mejor para controlar el peso corporal, los niveles de colesterol y triglicéridos en sangre, la diabetes y otros problemas de salud es consumir alimentación balanceada, controlar la cantidad total de grasa, que la mayoría sea grasa poliinsaturada, (aceite que no sea de palma o coco) monoinsaturada (aguacate y aceite de olivo).

No más de 7 por ciento de las calorías totales de grasa saturada. Además, practicar 30 minutos de actividad física moderada regularmente.

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