Importancia de comer frutas deshidratadas

Las frutas frescas contienen entre ochenta y noventa por ciento de agua, vitaminas, minerales, fibra y fitoquímicos.

Este procesamiento incluye la adición de sustancias, como jugo de limón y vitamina C, azufre o sulfito.

La fruta queda con 2.5 por ciento de agua o menos y conserva la riqueza nutritiva en una ración más pequeña.

Treinta gramos de frutas deshidratadas aportan la misma cantidad de calorías que una fruta fresca de 200 gramos.

Se concentra el contenido de minerales, principalmente potasio, magnesio, hierro, calcio, zinc, carotenos o precursores de vitamina A, vitamina E, tiamina, riboflavina, niacina, calorías y fibra.

Potasio y magnesio: Son indispensables para fortalecer los músculos y el funcionamiento de los nervios. Ayuda al sistema cardiovascular y favorece el control de la hipertensión arterial por la eliminación de líquidos y sodio.

El hierro se concentra en las frutas deshidratadas y constituye una fuente importante para los vegetarianos, niños, mujeres en edad fértil, embarazadas, adulto mayor, por el riesgo que tienen de padecer anemia.

Muchas frutas se pueden deshidratar, uvas, se conocen como pasas, ciruelas, bananos, piñas, mangos, dátiles, higos, duraznos entre otros. Las pasas son muy ricas en hierro y junto con los duraznos son las que más cantidad de calcio contienen en relación a otras frutas secas.

El contenido de calcio se puede aumentar si se consumen junto con semillas como almendras. El calcio es requerido para la mineralización ósea, de ahí la importancia de su consumo en niños, adolescentes, mujeres embarazadas y posmenopáusicas, para prevenir la osteoporosis.

Contienen carbohidratos en forma de fructosa, un tipo de azúcar que se absorbe más lento que la sacarosa o azúcar de mesa. Consumir frutas frescas o deshidratadas es más saludable que azúcar, puesto que este no aporta las sustancias nutritivas y la fibra que contienen las frutas.

Puede ser un buen reemplazo para reducir el uso de azúcar en la cocina. Además agrega sabor, color y nutrición.

Fibra y saciedad: Las frutas deshidratadas son un excelente recurso en tratamientos de obesidad.

Un tercio de taza puede resolver “la ansiedad” por comer. Ayuda a regular las hormonas que intervienen en la sensación de hambre, las galletas más bien lo activan.

Ideales para deportistas que buscan recuperarse después de un esfuerzo muy intenso, o como carga energética para desempeñar actividades de resistencia.

También pueden ser útiles para ayudar a las personas a obtener una ganancia saludable de peso.

Fitoquímicos: Antioxidantes, polifenoles y carotenoides, intervienen en la prevención de las enfermedades cardiovasculares y degenerativas como cáncer, además que previene el envejecimiento prematuro.

Consúmalas como cereales, vegetales, salsas, aderezos, panes, estofados y otras carnes, por ejemplo avena con pasas, ensaladas con arándanos; arroz con pasas y almendras.

Como postre o meriendas, son fáciles de llevar. Controle la cantidad. Aproximadamente un tercio de taza de fruta deshidratada equivale a una taza de fruta fresca.

Continúe escribiéndome a mjgonzalez@clinicavidasaludable.com y en Facebook: fclinicavidasaludableNIC

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