Consumo moderado es la clave

Compartimos entrevista a la doctora Martha Justina González sobre el tema de las carnes rojas y su impacto en nuestra salud, publicada en La Prensa en octubre 2015.

La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés) clasificó este lunes la carne procesada como cancerígena para los humanos, pero también puede aumentar el riesgo de hipertensión arterial por su contenido de sodio, según Martha Justina González, dietista y máster en Nutrición Aplicada.

La especialista explicó que la carne roja contiene proteínas, hierro, vitaminas y minerales que tienen la función de construir y reparar los tejidos del cuerpo.

En cuanto a las carnes procesadas como jamón, salchichas, enlatados, entre otros, dijo que conservan los mismos nutrientes que la carne fresca, pero se les añaden otras sustancias como nitritos y nitratos para darles un color rojo-rosado característico de los embutidos, esto evitar el crecimiento de hongos y el sabor a rancio.

“Cuando estos aditivos llegan al aparato digestivo pueden reaccionar con los componentes de las proteínas y formar otro compuesto químico llamado nitrosaminas, cuyo efecto carcinógeno está ampliamente demostrado, hay evidencias epidemiológicas de hasta un ochenta por ciento de incidencia de tumores malignos en hígado, riñón, páncreas, vejiga, lengua, esófago, pulmón y estómago. Los alimentos ahumados también dan origen a ese compuesto en el cuerpo”, destacó González.

CONSUMO MODERADO

Kurt Straif, jefe del Programa de Monografías de la IARC, a través de un comunicado, dijo que para un individuo el riesgo de desarrollar cáncer colorrectal por el consumo de carne procesada sigue siendo pequeño, pero este riesgo aumenta con la cantidad de carne consumida.

De igual forma la dietista nicaragüense subrayó que el problema con la carne procesada se agudiza por la cantidad y la frecuencia con que se consumen y la falta de otros alimentos que ayudan a proteger la salud como los vegetales y las frutas.

González recomendó a la población consumir tres o cuatro onzas de carne magra, no procesada, una o dos vez por semana.

En cuanto a las carnes procesadas la dietista considera que lo mejor es evitarlas, porque además del riesgo de cáncer aumenta el riesgo de hipertensión arterial por el contenido de sodio.

CAPACIDAD ECONÓMICA

Tomando en cuenta la dieta nicaragüense González propone disminuir el consumo de carne y aumentar el de otros alimentos como: huevo, pollo, pescado, queso, entre otros.

Por su parte, Kelvin Maradiaga, máster en Seguridad Alimentaria y Nutricional, indicó que el consumo de carne está en dependencia del procesamiento que sufre la carne y el control fitosanitario que realizan las instituciones competentes.

“También tiene que ver con el poder adquisitivo. No todos los consumidores tienen la capacidad de comprar embutidos como parte de su canasta básica”, dijo Maradiaga.

LOS ALIMENTOS BÁSICOS

Martha Justina González, dietista y máster en Nutrición Aplicada, destacó que para que el cuerpo funcione bien debe incluir muchos vegetales y frutas que contienen fitoquímicos, antioxidantes y estos son sustancias biológicamente activas que actúan protegiendo al ADN celular y evitando mutaciones que podrían causar cáncer y otras enfermedades degenerativas.

Además señaló que se deben incorporar en la alimentación granos y cereales ricos en fibra, como frijoles, avena, pan y pasta integral. También grasas poliinsaturadas y moninsaturadas como: aguacate, aceite soya, aceite de girasol y aceite de oliva.

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