Cáncer de seno y nutrición

El cáncer de seno tiene múltiples factores de riesgo, algunos no se pueden modificar como la edad o la raza.

Otros factores están relacionados con el estilo de vida, o sea con las costumbres personales: fumar, tomar licor, alimentación, actividad física, manejo del estrés, horas que duerme, si se pueden cambiar para disminuir las probabilidades de desarrollar esta enfermedad.

La ingesta de licor incrementa su riesgo de desarrollar cáncer de seno, aún a niveles considerados como bajo consumo.

El cigarro es otro riesgo, sobre todo si comienza a fumar muy joven o si está expuesto al humo de personas que fuman. Los químicos en el humo del tabaco alcanzan el tejido del seno, estos se han encontrado en la leche materna.

Es importante que mantenga un control saludable de su peso. El sobrepeso y la obesidad aumenta las probabilidades de padecer cáncer de seno. Si el incremento de peso ocurre después de la menopausia el riesgo es mayor. Antes de la menopausia, los ovarios producen mayor cantidad de estrógeno, y el tejido adiposo produce una pequeña cantidad de esta hormona.

Después de la menopausia (cuando los ovarios dejan de producir estrógeno), la mayor parte de este proviene del tejido adiposo, lo que aumenta su probabilidad de padecer cáncer de seno. Además, las mujeres que tienen sobrepeso tienden a presentar niveles de insulina en la sangre más elevados.

Los niveles de insulina elevados, también están asociados a algunos tipos de cánceres, incluyendo el cáncer de seno.

La actividad física de moderada a vigorosa se asocia a menor riesgo de desarrollar este tipo de cáncer.

Caminar a paso ligero 150 minutos por semana, significa treinta minutos diarios, puede ayudarle, o bien opte por realizar ejercicios más fuertes, como correr 75 minutos por semana, aproximadamente 35 minutos dos veces por semana.

La dieta rica en verduras, frutas, aves sin piel, pescado y productos lácteos descremados reduce el riesgo para el cáncer de seno. Siempre es necesario lavar muy bien todos los alimentos, especialmente los que se consumen crudos.

La recomendación es evitar frituras, excesos de grasas añadidas o contenidas en los alimentos, incluir vegetales y frutas de diversos colores en sus comidas porque contienen fitoquímicos, sustancias biológicamente activas que protegen su salud.

Los antioxidantes son los fitoquímicos más conocidos, y actúan protegiendo el ADN celular, evitando cambios a nivel celular que podrían causar cáncer, además fortalecen el sistema inmune, ayudan a las defensas del organismo, desintoxican al cuerpo de los agentes de contaminación ambiental y contribuyen a evitar el desarrollo de otras enfermedades crónicas degenerativas como: cataratas, artritis, presión alta, diabetes, envejecimiento, arteriosclerosis y enfermedades cardíacas, entre otras.

La lactancia materna puede disminuir el riesgo de cáncer de seno. Una explicación es que la lactancia reduce el número total de ciclos menstruales en la vida de una mujer lo que disminuye la exposición a estrógenos.

Amamante a su hijo y adopte un estilo de vida saludable, será de mucho beneficio para ambos.

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