¿Comer en exceso?

Alguna vez nos ha pasado que comemos más de lo que necesitamos. Se vuelve un problema si nos excedemos en las cantidades. A esto se le llama “atracones o hambre emocional”. Quiero comentarte aspectos importantes sobre este tema tanto para reconocer si tenés el problema como para ayudarte a controlarlo.

Pensá en las circunstancias en que has estado cuando caés en un “atracón”. Puede ser que hayas tenido un día de mucho estrés en el trabajo, que estés triste, culpable, enojado o estás evadiendo alguna situación y sin darte cuenta empezás a comer alimentos perdés el control de las cantidades y terminás comiendo hasta sentirte incómodo tanto por molestias gástricas como enojado con vos mismo por tu falta de autocontrol.

También puede ocurrir que comés en exceso porque estás contento, en relax con tus amigos o familiares, porque sos un tanto hedonista y te gusta disfrutar de las comidas y bebidas. En cualquiera de los casos te conviene identificar si comés por emociones.

Si estás comiendo excesivamente con más frecuencia, si lo estás haciendo a escondidas, si comés sin hambre y aún cuando ya te sentís lleno. Si te sentís culpable, disgustado, avergonzado o deprimido después de comer demasiado, podés definir estrategias para no caer en atracones cuando de nuevo enfrentés una de las situaciones que te desencadena a comer en exceso. Quizás implementés salir a caminar o correr y esa nueva estrategia te alejará del atracón, además te dará el valor agregado de sentirte mejor con vos mismo y evitar que subás de peso.

También te conviene conocer un poco sobre el mecanismo de control de hambre y saciedad, es bien complejo porque participan distintas sustancias del cuerpo además de una serie de señales que estimulan los sentidos, ver los alimentos, sentir su olor, querer probar su sabor o bien alguna comida que tienen significado social o familiar y te animás a comer.

La sensación de hambre se caracteriza por vacío y ruidos en el estómago, hasta pequeñas contracciones. El apetito es lo que conocemos como ganas de comer determinado alimento, pensamos en él o lo imaginamos.

Aprender a diferenciar si tenés hambre o deseos de comer puede ayudarte a tomar el control de tu consumo de alimentos. Pensá y preguntate: ¿necesito comer o es que tengo antojo de esto? Si te das la oportunidad de reflexionar y decidir ya estás tomando el control.

Si estás con antojos de comer alimentos que no son saludables revisá lo siguiente: si tenés “hambre emocional”, la calidad de tus comidas, el horario de alimentación y la cantidad de horas que estás durmiendo.

El hambre emocional aparece repentinamente y te hace sentir urgencia por comer en general dulces o comida chatarra hasta caer en la gula, en ese caso, estás tratando de llenar un vacío que en realidad no es en tu estómago. Puede ser que te falten sustancias nutritivas, no calorías, ese tipo de comidas genera sensación de hambre, adicción y fatiga. Puede ocurrir que al no tener horario para comer estés hambriento y te justifiqués a comer en exceso porque suprimiste el desayuno o el almuerzo. La falta de sueño aumenta la sensación de hambre.

Evitá desvelarte, regulá tu horario de dormir y de comidas, procurá comer frutas, verduras, leche descremada o yogurt, pollo, pescado, carne, quesos bajos en grasa, frijoles y otros granos ricos en fibra. Si no resolvés comiendo más saludable, durmiendo adecuadamente y con la implementación de estrategias que te impidan caer en los atracones te recomiendo que busqués ayuda psicológica y nutricional para dejar de tener hambre emocional.

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